¡Celebra un Yom Kippur diario!

“El día diez del mismo mes séptimo será el Día del perdón. Deberán celebrar una reunión santa, y dedicar ese día al ayuno, y quemar una ofrenda en honor del Señor” (Levítico 23:27).  

El Yom Kippur conocido también como el “Día del Perdón”, es uno de los días más solemnes que el Creador mandó a guardar a su pueblo. Un día donde nos afligimos a nosotros mismos, absteniéndonos de toda clase de placeres, el mandamiento es muy claro de aplicar.

Sin embargo, ¿Debemos esperar un año entero para tener una actitud humilde, y aceptar que  somos pecadores? Entre más buscamos a Hashem más nos damos cuenta de que requerimos de su misericordia cada día. Al ayunar buscamos morir a nuestro orgullo, aceptando nuestras debilidades, pero fortaleciéndonos en Él, reconociendo que nos sostiene.

Diariamente podemos llevar nuestra ofrenda ante el Eterno, aún sin un templo o un animal que sacrificar, así como en Isaías 58:6 donde por medio del profeta Di-s dice:

 “El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía” 

A Hashem le agrada que guardemos su palabra, y cumplamos con los mandamientos que Él nos dio, pero no de una manera vacía, sino que vaya de la mano con la parte espiritual, es nuestro deber hacer el bien a nuestro prójimo, ayudando a los afligidos, practicando la justicia y la bondad.

Y finalmente quiero hablar del punto central de esta solemnidad: el perdón, o como suelo llamarle “La medicina del alma”. Al perdonar nos liberamos del rencor que llegamos a albergar en nuestro corazón por las ofensas que otros nos hacen, ese rencor cuando no lo sacamos se apodera poco a poco de nuestro ser y nos llena de amargura, nos aisla de todo.

Al tomar la decisión de perdonar, incluso cuando no vemos frutos de arrepentimiento de la otra persona o sin recibir una disculpa, te liberas y ya no eres esclavo de todos esos sentimientos negativos,  puedes vivir en armonía, contigo mismo y con los demás.

Por supuesto podríamos pensar que es fácil llegar ante Di-s y confesarnos en la intimidad con Él con la certeza de que perdona nuestros pecados, y luego ir tranquilamente a ofrecer nuestras ofrendas, a dar nuestra alabanza pero claramente esto no es lo que el Eterno quiere de nosotros Él desea de ti sinceridad, tal como lo dijo Yeshua:

Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda” (Mateo 5: 23-24). 

No puedes presentarte ante Di-s si tu conciencia no está tranquila y sabes que hay una barrera entre tú y tu hermano, pues si no puedes demostrar amor a él a quien ves físicamente, tampoco puedes hacia Di-s a quien no ves, y sino no puedes mostrar tu arrepentimiento cuando has actuado mal con tu prójimo, como podrías pretender que Hashem acepte tus peticiones de perdón.

Recuerda que aunque Hashem estableció fechas especiales, no sabemos cuándo será nuestro último día,  no tenemos la certeza de que llegaremos a esa festividad, por eso necesitamos celebrar un Yom Kippur diariamente, procurando estar en paz con nuestro prójimo y por supuesto con Di-s.

¿Alguna vez has experimentado la libertad del perdón?

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