Conoce 4 maneras de ayudar a otros y 4 beneficios que eso te traerá

Creo fielmente que cuando das, entonces Dios te bendice a ti. Recuerdo de mi niñez que cuando iba creciendo y dejaba de quedarme la ropa, como no tenía hermanas, mi mamá siempre buscaba otras niñas a quienes regalarla, por supuesto la que estuviera en buen estado, y francamente no recuerdo ocasión en la que después de donarla, no llegara alguien con una bolsa de ropa para mí, como si fuera un intercambio divino, aunque suene un poco extraño y eso nunca lo olvido.

Esto me hace pensar en uno de los preceptos más importantes que existen en el judaísmo, es la tzedaká, que generalmente se traduce como caridad, pero más que eso se refiere al hecho de practicar la justicia ¿Cómo es esto? Ayudando a los más necesitados, eso es parte de la justicia que nos manda Dios a hacer.

Dar tzedaká es un acto que debemos realizar, no solamente porque es un mandamiento divino, sino porque somos un todo en este mundo y por más autosuficiente que alguien pueda sentirse, en algún momento necesitará de otra persona, no solo materialmente, sino en el sentido emocional: afecto, comprensión, cariño… ya sabes, ese tipo de cosas.

A la verdad amo la idea, y por eso me encanta una parte de mi Sidur (Libro de rezos) en donde dice textualmente:

“Éstas son las cosas que una persona hace y come de sus frutos en este mundo y su usufructo permanece para ésta en el mundo por venir. Y éstas son: respeto de padre y madre, y actos de amor, y la hospitalidad con los huéspedes, y visitar a los enfermos y levantarse para la sinagoga, y traer la paz entre una persona y su prójimo y entre un hombre y su mujer. Y el estudio de la Torá es equivalente a todas éstas” (Talmud Bavlí Shabbat 127ª)

Estos actos de justicia son precisamente comparados con el estudio de la Torá, que si bien una cosa no exime de la otra (quiero aclarar) es hermoso que ambas acciones se eleven al mismo nivel espiritual.

Cuatro maneras distintas de dar tzedaká

Haz donaciones monetarias o materiales: dice una frase que “Nadie es tan pobre que no pueda dar, ni tan rico que no pueda recibir”, si eres bendecido materialmente tú puedes compartir con los menos afortunados, recuerda que Dios quiere dar a todos, pero muchas veces tú eres el medio que Él utiliza para bendecir a otras personas, y viceversa, por eso es importante que aprendas a como invertir mejor tus recursos.

Ponte manos a la obra: Si hay una necesidad material y talvez tú no tienes los medios para ayudar, puedes hablar con otras personas que sí puedan hacerlo, en este punto entra si quieres abarcar más, el organizar campañas para toda clase de ayuda social.

Regala amor a los demás: algunas veces la gente no tiene necesidad física, pero sí emocional o espiritual, demuestra empatía por los problemas de los demás para poder ayudarlos, sé comprensivo y afectuoso, que a veces con eso basta para levantar el ánimo de una persona.

Enseña a otros lo que sabes: muchas veces haces más enseñando a una persona a subsistir, compartiendo con ella lo que tú bien sabes hacer, así no se verá en la necesidad de pedir limosna, sino que aprenderá a salir adelante por su propio esfuerzo y se realizará como ser humano.

Cuatro beneficios de dar tzedaká

La bendición de cumplir un mandamiento: Primero que nada debemos tener en cuenta que hacer justicia es un mandamiento bíblico, y por lo tanto, si eres una persona que se considera a sí misma religiosa, estás en la obligación de dar tzedaká.

Di adiós al egocentrismo: Al preocuparnos por los demás dejamos de lado el egocentrismo y poco a poco el compartir se convierte en algo normal y necesario en nuestra vida, y así podremos ser un reflejo de nuestro Padre en el cielo.

Cuando das, Dios te bendice a ti: Como dije al principio, cuando das, Dios te bendice a ti, solo asegúrate de no esperar siempre algo a cambio, porque eso haría perder totalmente el sentido de hacerlo.

Desprendimiento de lo material: Se te hará más sencillo desprenderte de lo material, esto te ayudará sin duda alguna a no aferrarte a las cosas lo cual te permitirá tener una vida más enfocada a lo espiritual.

¿Tienes alguna otra idea de cómo ayudar a los demás? ¿En qué maneras Dios te ha bendecido cuando ayudas a otros? Compártelo en los comentarios.

 

 

 

 

 

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Significado del Shabat

En la cultura hebrea, se usa un calendario basado en las fases de la luna, donde cada luna nueva representa el inicio de un nuevo mes y el día empieza cuando se oculta el sol,  Y llamó Dios a la luz Día,  y a las tinieblas llamó Noche. Y fue la tarde y la mañana un día” (Génesis 1:5), el Shabat se recibe viernes en el ocaso y termina el sábado en el ocaso.

Tres razones por las cuales debemos respetar y apartar este día:

  1. Este fue el día que Dios bendijo desde la creación, el cual santificó, lo que quiere decir que lo apartó o consagró para descanso “Y acabó Dios en el día séptimo la obra que hizo;  y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo Dios al día séptimo, y lo santificó,  porque en él reposó de toda la obra que había hecho en la creación”(Génesis 2:2-3).
  2. Es uno de los primeros mandamientos dados por Dios “Acuérdate del día de reposo para santificarlo. Seis días trabajarás, y harás toda tu obra;  mas el séptimo día es reposo para tu Dios;  no hagas en él obra alguna,  tú,  ni tu hijo,  ni tu hija,  ni tu siervo,  ni tu criada,  ni tu bestia,  ni tu extranjero que está dentro de tus puertas” (Éxodo 20:8-10).
  3. Yeshua, nuestro maestro , como judío que era también guardaba este día “Vino a Nazaret, donde se había criado;  y en el día de reposo entró en la sinagoga,  conforme a su costumbre,  y se levantó a leer” (Lucas 4:16), y más que eso, él mismo afirma ser el Señor del día de reposo (Mateo 12:8).

¿Qué se hace en Shabat?

En la Toráh encontramos la legislación suficiente para saber cuales son todas aquellas cosas que está prohibidas hacer en Shabat, algunos incluso respetan las normas establecidas por los sabios rabinos, que no está de más conocer, y por supuesto analizar, sin olvidar que nuestra ley es la Toráh.

Algo que deseo recalcar es que aunque existen muchas prohibiciones, me gusta ver el Shabat desde un punto de vista positivo, ya que este es un día bendito, así que no solo se trata de lo que no puedo hacer, sino de lo que sí debo hacer en ese día. Shabat no es solo un día para reposar físicamente, sino para renovarte en todos los sentidos.

En este día dejamos a un lado todos los afanes que traen consigo la vida rutinaria, de la cual no nos podemos desprender, pero en este reposo no solo nos damos un respiro para descansar de todas nuestras obras al igual que Dios lo hizo, sino que además es una puerta que se abre para que podamos regocijarnos con el Creador, cultivamos nuestra espiritualidad con el estudio de la Toráh, la oración constante y el compartir con los hermanos.

Y por supuesto, como la ley se resume en dos grandes mandamientos que son amar a Dios con todo nuestro corazón, mente y fuerzas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, en este día es permitido hacer el bien, y no solo esto, sino que es nuestro deber, y es el segundo más grande mandamiento, esto lo enseñó Yeshua, con sus palabras, con su ejemplo y acciones.

Si estas aprendiendo sobre judaísmo, y quieres empezar a guardar este preciado día, asegúrate de tener la intención correcta, te aconsejo que no lo hagas de manera religiosa y mucho menos impuesto, aprende a amar el Shabat, aprecia este gran obsequio que Hashem nos ha dado.

Tampoco te frustres si en algún momento fallas, que a todos pasa, pero Dios siempre está ahí esperando por ti, dedica este día a Él con todo el corazón.¿Y tú, estas pensando en guardar Shabat? ¿Qué es lo que mas te gusta de este día especial?

Desde ya, ¡Shabat Shalom!

El secreto de Shavuot para guardar los mandamientos

Acaba de terminar la celebración de Shavuot, la fiesta de las semanas (puedes aprender sobre esta y las demás fiestas en levítico 23), y he querido compartir un poquito de lo que aprendí en este año acerca de la festividad.

En este día se conmemora la entrega de la Toráh (los primeros cinco libros que aparecen en la Biblia) en el monte Sinaí, después de que el pueblo de Israel fue liberado de la esclavitud de Egipto, un acontecimiento de suma importancia para todo judío, pues en la Toráh está la esencia de su forma de vivir.

En ese momento fue confirmado el pacto que Dios hizo con su pueblo, por medio de los mandamientos, los cuales estuvieron dispuestos a cumplir, igual que tú y yo cuando abrazamos esa alianza y pasamos a formar parte del pueblo de Israel, pueblo de Dios.

Es como cuando un extranjero se nacionaliza en el país en donde vive, aprende de sus costumbres y leyes, y acepta respetarlas, siente una pertenencia especial por la patria a la cual se está adhiriendo por voluntad propia.

Tomar una decisión como esta, requiere madurez, responsabilidad, y sobre todo amor. Es excelente cuando logras comprender el porqué de un mandamiento, y aún más especial cuando entendiéndolo o no, lo cumples con amor, tal como dijo Yeshua a sus discípulos:

 “El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él. El que no me ama, no guarda mis palabras; y la palabra que habéis oído no es mía, sino del Padre que me envió” (Juan 14:22-26).

Y esta palabra a la que él se refiere, es aquella que dio el Eterno a su pueblo desde el principio, la base de su fe. Fue además en esta ocasión que el maestro dio la promesa de enviar al Espíritu Santo:

“Os he dicho estas cosas estando con vosotros. Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.” (Juan 14:22-26).

Y es a este punto a donde quiero llegar, es precisamente en la celebración de Shavuot (indicado en la Biblia como Pentecostés) cuando estando los discípulos de Yeshua reunidos, Dios derramó de su Espíritu sobre ellos, y entonces recibieron entendimiento y poder para hacer todas las maravillas que vinieron después.

Es cuando recibimos este poder y entendimiento que se cumple el nuevo pacto que hizo Dios con la casa de Israel el cual es que pondría sus mandamientos en nuestra mente y corazón, es por medio de la guía del Espíritu Santo que esos mandamientos están siempre presentes para poder cumplirlos.

En esta festividad celebramos que tenemos Toráh, no solo escrita en piedra o papel, sino escrita en nuestro corazón, en el corazón de todo aquel que ama a Dios, y desea obedecerlo y honrarlo con su forma de vivir.

¿Y tú, pides constantemente la guía del Espíritu Santo para poder guardar los mandamientos que Dios te dio?

¡Celebra un Yom Kippur diario!

“El día diez del mismo mes séptimo será el Día del perdón. Deberán celebrar una reunión santa, y dedicar ese día al ayuno, y quemar una ofrenda en honor del Señor” (Levítico 23:27).  

El Yom Kippur conocido también como el “Día del Perdón”, es uno de los días más solemnes que el Creador mandó a guardar a su pueblo. Un día donde nos afligimos a nosotros mismos, absteniéndonos de toda clase de placeres, el mandamiento es muy claro de aplicar.

Sin embargo, ¿Debemos esperar un año entero para tener una actitud humilde, y aceptar que  somos pecadores? Entre más buscamos a Hashem más nos damos cuenta de que requerimos de su misericordia cada día. Al ayunar buscamos morir a nuestro orgullo, aceptando nuestras debilidades, pero fortaleciéndonos en Él, reconociendo que nos sostiene.

Diariamente podemos llevar nuestra ofrenda ante el Eterno, aún sin un templo o un animal que sacrificar, así como en Isaías 58:6 donde por medio del profeta Di-s dice:

 “El ayuno que a mí me agrada consiste en esto: en que rompas las cadenas de la injusticia y desates los nudos que aprietan el yugo; en que dejes libres a los oprimidos y acabes, en fin, con toda tiranía” 

A Hashem le agrada que guardemos su palabra, y cumplamos con los mandamientos que Él nos dio, pero no de una manera vacía, sino que vaya de la mano con la parte espiritual, es nuestro deber hacer el bien a nuestro prójimo, ayudando a los afligidos, practicando la justicia y la bondad.

Y finalmente quiero hablar del punto central de esta solemnidad: el perdón, o como suelo llamarle “La medicina del alma”. Al perdonar nos liberamos del rencor que llegamos a albergar en nuestro corazón por las ofensas que otros nos hacen, ese rencor cuando no lo sacamos se apodera poco a poco de nuestro ser y nos llena de amargura, nos aisla de todo.

Al tomar la decisión de perdonar, incluso cuando no vemos frutos de arrepentimiento de la otra persona o sin recibir una disculpa, te liberas y ya no eres esclavo de todos esos sentimientos negativos,  puedes vivir en armonía, contigo mismo y con los demás.

Por supuesto podríamos pensar que es fácil llegar ante Di-s y confesarnos en la intimidad con Él con la certeza de que perdona nuestros pecados, y luego ir tranquilamente a ofrecer nuestras ofrendas, a dar nuestra alabanza pero claramente esto no es lo que el Eterno quiere de nosotros Él desea de ti sinceridad, tal como lo dijo Yeshua:

Así que, si al llevar tu ofrenda al altar te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja tu ofrenda allí mismo delante del altar y ve primero a ponerte en paz con tu hermano. Entonces podrás volver al altar y presentar tu ofrenda” (Mateo 5: 23-24). 

No puedes presentarte ante Di-s si tu conciencia no está tranquila y sabes que hay una barrera entre tú y tu hermano, pues si no puedes demostrar amor a él a quien ves físicamente, tampoco puedes hacia Di-s a quien no ves, y sino no puedes mostrar tu arrepentimiento cuando has actuado mal con tu prójimo, como podrías pretender que Hashem acepte tus peticiones de perdón.

Recuerda que aunque Hashem estableció fechas especiales, no sabemos cuándo será nuestro último día,  no tenemos la certeza de que llegaremos a esa festividad, por eso necesitamos celebrar un Yom Kippur diariamente, procurando estar en paz con nuestro prójimo y por supuesto con Di-s.

¿Alguna vez has experimentado la libertad del perdón?

Tu camino hacia la libertad

Se acerca Pesaj, una fiesta muy importante para cada judío que vive fuera o dentro de Israel. Si eres judío seguramente andas corriendo con los preparativos, asegurándote de que todo vaya a salir a la perfección.

Pesaj es una festividad con un seder bastante cargado, cada cosa tiene su lugar, cada persona tiene algo que hacer. Hoy, a menos de un día para que comience esta fiesta me pongo a reflexionar un poco en el significado que tiene: LIBERTAD.

Conmemoramos ese momento de la historia cuando Dios con mano firme sacó a su pueblo de la esclavitud en Egipto, haciendo evidente su poder por medio de muchas señales y prodigios. Y la gran pregunta que me hago hoy es si muchos años después de eso ¿Soy yo una mujer libre?.

A pesar de que la esclavitud fue legalmente abolida, constantemente vemos en las noticias las muchas injusticias que se cometen en algunos países donde personas son asesinadas sin  derecho a nada. Y yo, que vivo en un país en donde ni siquiera hay ejercito ¿Me estoy cuestionando si soy una persona libre?.

Precisamente no me refiero a un estado de libertad en donde me dan oportunidad de elegir, donde alguien más defiende mis derechos, y reconocen mi independencia, más que eso me cuestiono si yo en verdad elijo lo que quiero o me dejo llevar por lo que dicta la sociedad, donde defiendo mi creencia y mi fe aun cuando eso no signifique que pierda mi vida y no calle solo por temor o vergüenza.

Hablo de mi libertad espiritual. De un tiempo hacia acá he venido pensando en todos esos hábitos, personas y lugares que no nos permiten ser personas libres, que  nos roban tiempo que podríamos usar para cultivar nuestra espiritualidad, que además ya es una ardua labor. Nos esclavizamos a  redes sociales, modas, personas… etc. Pero no es suficiente con saberlo hay que enfrentarlo, no es tan fácil pero se puede trabajar en ello.

No importa donde estemos físicamente, nuestro espíritu debe ser libre y aunque seamos personas llenas de imperfecciones, aunque hayamos cometido el peor de los pecados, hay alguien que no tomó en cuenta su propia voluntad, y entregó su vida para que tú y yo fuéramos libres. Yeshua, es comparado a aquel cordero que por medio de su sangre en las puertas de la casas de los hebreos hizo que la muerte pasara por alto.

Ahora es nuestro deber aceptar esa regalo, no nos sentemos a esperar que la masa leude, escuchemos el llamado de nuestro libertador y salgamos de todo ese Egipto que nos consume día a día, y tomemos la decisión de emprender nuestro propio camino hacia la libertad.

“Yeshua regresó a Galilea en el poder del Espíritu, y se extendió su fama por toda aquella región. Enseñaba en las sinagogas, y todos lo admiraban. Fue a Nazaret, donde se había criado, y un sábado entró en la sinagoga, como era su costumbre. Se levantó para hacer la lectura, y le entregaron el libro del profeta Isaías. Al desenrollarlo, encontró el lugar donde está escrito: -El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para anunciar buenas nuevas a los pobres. Me ha enviado para proclamar libertad a los presos y dar vista a los ciegos, para poner en libertad a los oprimidos, para proclamar el año del favor del Señor-. Luego enrolló el libro, se lo devolvió al ayudante y se sentó. Todos los que estaban en la sinagoga lo miraban detenidamente, y él comenzó a hablarles: “Hoy se cumple esta Escritura en presencia de ustedes.” Lucas 4:14-21

 Jag Pesaj Sameaj!

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